Zhao y Hartmuth destrozan el Tor des Géants: récords históricos, primer asiático campeón y la primera mujer en el podio absoluto

24/09/2026

Jiaju Zhao y Katharina Hartmuth celebrando sus récords históricos en el Tor des Géants 2026 en Courmayeur tras 330 km por el Valle de Aosta

El miércoles 16 de septiembre, a las 3:55 de la madrugada, Jiaju Zhao cruzó la línea de llegada del Jardin de l'Ange en Courmayeur después de haber dado la vuelta completa al Valle de Aosta. 330 kilómetros. 24.000 metros de desnivel positivo. 65 horas, 55 minutos y 22 segundos. Récord del recorrido. Primer chino y primer no europeo en ganar el Tor des Géants desde que la carrera nació en 2010. Una hora más tarde llegó Katharina Hartmuth, que a sus 67:10:09 sumó algo que ninguna mujer había conseguido antes: terminar en el podio absoluto de esta carrera. La 17ª edición del TOR330 reescribió los libros de historia en una sola noche.

El Tor des Géants, la carrera que no perdona

Antes de hablar de los protagonistas, conviene recordar qué es el Tor des Géants para quien no lo conoce, porque los números solos no lo explican del todo. La carrera parte de Courmayeur, sube, baja y vuelve a subir por los valles y crestas del Valle de Aosta italiano, y regresa al mismo punto de partida después de 330 kilómetros y 24.000 metros de desnivel acumulado. El tiempo límite es de 150 horas, poco más de seis días. No hay etapas. No hay paradas obligatorias. Los corredores gestionan solos cuándo descansar, cuánto dormir y cuándo seguir avanzando en la oscuridad, con la montaña como único interlocutor.

En una prueba así, el cuerpo no es el único que se pone a prueba. La cabeza decide tanto como las piernas, y la gestión del sueño, la alimentación y el ritmo durante varios días consecutivos separa a los que llegan de los que no. En esta edición de 2026, los dos corredores que llegaron primero a Courmayeur lo hicieron más rápido que nadie en la historia de la prueba. Y eso no ocurre por accidente.

Jiaju Zhao: del reparto a domicilio al récord del Tor

La historia de Jiaju Zhao tiene el tipo de arco narrativo que hace grande al deporte. El chino de 31 años, nacido en la provincia de Guizhou en 1995 y criado en Fenghuang, descubrió la carrera en 2014. Durante años, mientras acumulaba kilómetros de entrenamiento, se ganaba la vida como repartidor de comida a domicilio. Hoy es uno de los corredores de ultrafondo más sólidos de China y del mundo, con alrededor de cien carreras en el palmarés, victorias en el Mont Fuji 100, el Doi Inthanon Thailand by UTMB y cuatro triunfos en el Chongli 168, incluyendo el récord del recorrido en julio de 2026.

El año pasado intentó el Tor des Géants por primera vez y se retiró en Gressoney, en el kilómetro 203, en la base de vida. Una derrota que no se olvidó. Este año regresó al Valle de Aosta con cuentas pendientes y con un plan claro: liderar desde el principio y defender la posición.

Y eso es exactamente lo que hizo. Zhao tomó el mando desde las primeras horas de la carrera y lo mantuvo prácticamente hasta el final. En la base de vida de Gressoney, exactamente el mismo punto donde el año pasado había abandonado, llegó en primera posición a las 21:42 del lunes, con 35 horas y 42 minutos de carrera, y decidió tomarse el primer descanso real de la prueba. Fue el momento de mayor vulnerabilidad: Jonathan Schindler, el suizo que le seguía a menos de una hora, optó por dormir en Champoluc y recuperó terreno suficiente para recortar diferencias y generar un duelo que se extendió durante el tramo más largo de la carrera.

En Ollomont, a 300 kilómetros de Courmayeur, Zhao llegó con apenas 22 minutos sobre Schindler y 34 sobre Hartmuth. La carrera estaba completamente abierta con 30 kilómetros por delante. Fue en la tercera noche, entre Bosses y el Col Malatrà, donde el chino encontró el ritmo definitivo y logró abrir la brecha suficiente para llegar solo a Courmayeur.

En su declaración tras la llegada, Zhao sintetizó todo lo que es esta carrera en pocas palabras: al principio apuntaba a la victoria y al récord, pero en algún momento del segundo día estaba tan cansado que dejó de pensar en ello. Solo quería terminar. Y así es como se gana el Tor des Géants.

Su tiempo de 65:55:22 mejora en 13 minutos el récord que el franco-belga Victor Richard había establecido en 2025. Zhao se convirtió además en el primer no europeo en ganar la prueba desde su primera edición en 2010, una marca histórica en una carrera que había sido dominio casi exclusivo de los Alpes.

Hartmuth: 12 horas de mejora y la primera mujer en el podio absoluto

Si el triunfo de Zhao tiene el sabor del trabajo hecho, la actuación de Katharina Hartmuth entra directamente en la categoría de las que redefinen lo que se considera posible. La alemana ya había ganado el Tor des Géants en 2024 con un tiempo de 79:10:40, que en aquel momento era récord del recorrido femenino. En 2026, dos años después, cubrió la misma distancia en 67:10:09. Doce horas menos. En una carrera de ultrafondo de 330 kilómetros, mejorar el propio récord en doce horas no es una progresión: es una transformación completa.

El dato se sostiene solo pero conviene contextualizarlo. Cuando Hartmuth cruzó la meta el miércoles por la mañana, lo hizo 15 minutos después de Schindler, que terminó segundo en la general. Eso la sitúa en el tercer puesto de la clasificación absoluta, hombres y mujeres juntos. Nunca antes en la historia de la prueba, desde su primera edición en 2010, ninguna mujer había terminado en el podio general del Tor des Géants. Y no solo eso: hasta esta edición, ninguna mujer había bajado de las 70 horas. Hartmuth lo hizo por casi tres horas de margen.

A lo largo de la carrera, la alemana corrió casi siempre en las primeras posiciones de la clasificación absoluta. Desde el segundo día de carrera estableció más de dos horas de ventaja sobre la segunda mujer, la china Mika Thewes, que eventualmente abandonó a la altura del kilómetro 131, en Champorcher. Su ritmo fue tan constante y tan alto que en muchos tramos fue el propio pelotón masculino el que tuvo que acelerar para no quedarse atrás de ella.

El podio femenino completo lo cerraron la china Huiping Zhang en segundo lugar con 80:35:31, decimocuarta en la general, y la brasileña Manuela Vilaseca en tercero con 82:31:56.

Una edición marcada por el nivel histórico del campo

Más allá de los dos grandes protagonistas, el podio masculino lo completó Jonathan Schindler con 66:55:06, quinto tiempo histórico de la prueba, en una actuación que en cualquier otra edición habría sido noticia principal. El cuarto puesto fue para otro chino, Weiqiang Zhang, con 71:53:56, lo que convierte a la nación asiática en la gran revelación del TOR330 de 2026: dos corredores en los cuatro primeros puestos de una carrera que históricamente ha sido dominio europeo.

La presencia del equipo Kailas Fuga, que aglutina a corredores de 19 países, fue muy visible durante toda la semana en los senderos del Valle de Aosta. Zhao corre bajo ese patrocinio y su victoria otorga a la marca china una resonancia internacional que no tenía hasta ahora en el calendario del ultrafondo europeo.

Lo que significa para el ultrafondo mundial

El Tor des Géants ocupa un lugar propio en el imaginario del trail running extremo. No es el UTMB. No busca serlo. Es algo diferente: más lento en términos absolutos, más exigente en términos de gestión del tiempo y del sueño, más próximo a lo que el ultrafondo significa en su forma más pura. Ganar aquí no es cuestión de ser el más rápido en un día. Es cuestión de sobrevivir mejor que nadie durante varios días consecutivos.

Lo que Zhao y Hartmuth hicieron en Courmayeur el miércoles por la mañana supera los números del cronómetro. El primero, un corredor que llegó tarde al deporte de élite y que construyó su carrera mientras hacía repartos en bicicleta, ganó la prueba más larga de Europa como si fuera lo más natural del mundo. La segunda, una atleta que ya había ganado aquí y que dos años después se presentó con una versión tan mejorada de sí misma que rompió el récord por doce horas y entró en el podio absoluto donde ninguna mujer había llegado antes.

El Valle de Aosta ha tardado 17 ediciones en ver algo así. Y es posible que tarde otros 17 en volver a verlo.

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